domingo 29 de agosto de 2010
Me mudo.
domingo 20 de junio de 2010
La nazion
Mi nombre es Rocío, tengo 23 años y escribo en respuesta a la editorial publicada el día sábado 19 de junio, referente a la adopción y unión homosexual.
Por empezar, me parece objetable lo parcial de la información presentada en la nota. Estudié periodismo y entiendo que no existe la objetividad, ni tiene porqué existir en una nota de opinión, pero recortar una realidad y dejar a la luz sólo una parte, es publicar información distorsionada y ¿Porqué no? errónea. Están planteados sólo los puntos de vista que favorecen la “hipótesis” de la nota, pero no se lee ni una sola voz que esté en contra. Ni siquiera una cita para luego refutarla. No es enriquecedor para el lector ver sólo una cara de la moneda.
"Estudios norteamericanos (...) llegaron a la conclusión de que los menores que viven y son criados por parejas homosexuales han padecido fuertes emociones, como miedo, inseguridad, ansiedad, aprehensión, vergüenza y enojo al tratar de esconder o negar la homosexualidad de los padres". En primer lugar, no veo por qué TODOS los hijos de parejas homosexuales tendrían la necesidad de ocultarlo. Me parece que es un pensamiento devenido de una mentalidad homofóbica. Característica que imagino difícil de encontrar en un hijo/a criado por padres homosexuales.
En segundo lugar, no nos olvidemos que una pareja de padres heterosexuales también puede generar este tipo de emociones en sus hijos. De hecho, los generan. Porque la mayoría de nuestra generación y de generaciones anteriores, fue criada por parejas heterosexuales y son emociones bastante frecuentes. Entonces: ¿Cuál sería la solución? Hacer pericias psicológicas y castrar a cualquier persona (sea hombre, mujer, hetero u homosexual) que pueda generarle algún tipo de emoción negativa a sus futuros hijos y castrarlos y/o prohibirles adoptar para que eso no pase. ¿Es eso posible? ¿Es necesario? La inseguridad, el miedo, la ansiedad, están presentes todos los días en distintos tipos de situaciones. Inclusive, de ese tipo de sensaciones son de las que se puede aprender, crecer y pueden ser tomadas como una meta a superar.
Lo de las conclusiones científicas respecto de la tendencia a la homosexualidad es, lisa y llanamente, una pavada. (Intenté expresarlo de alguna manera más respetuosa o cordial, pero me pareció una pérdida de tiempo). Primero, porque la mayoría de gente homosexual proviene de familias constituidas heterosexualmente. Segundo, porque la sexualidad es una elección de la persona. Y, tercero, porque la frase "tendencia a la homosexualidad" es una desgracia de elemento comunicacional. Una persona puede tener "tendencia a engordar" o "tendencia a ser suicida", pero ¿tendencia a ser homosexual? Es como tener "tendencia a que no te guste comer brócoli pero sí hamburguesas".
Por otra parte, si se legalizaran el matrimonio y la adopción por parte de parejas homosexuales, eso no haría más que blanquear situaciones que ya están presentes en la sociedad. Sociedad de la cual las parejas homosexuales son parte. Entonces, sabemos que la formación psicológica de un niño no depende sólo de sus padres. Que un niño tenga en su casa dos papás o dos mamás, no implica que en la vida cotidiana no tenga elementos referenciales femeninos y masculinos que puedan influenciarlo. Probablemente tenga tíos, abuelos, primos, amigos de los padres, vecinos, maestras y maestros, y mucha mucha gente más que los rodea. Porque los homosexuales (gracias al cielo) no viven en guetos. Viven igual que cualquier otra persona.
Claramente que los niños NO son cobayos y que son el centro de la adopción. Pero, no hay que ser hipócritas, los derechos del niño muchas veces no se cumplen y nada tiene que ver con la sexualidad de sus padres. Los derechos del niño no se cumplen cada vez que un chico pide monedas en la calle, hace malabares en un semáforo o revuelve un tacho de basura para comer. Tampoco se cumplen cuando son víctimas de maltratos, abusos o abandono, por parte de sus padres -heterosexuales-.
Por último, respecto de la adopción, es necesario evitar pecar de ingenuo o de tonto. Es cierto: los niños se merecen una familia y es escandaloso que haya 6000 "familias heterosexuales" en espera para adoptar. ¿Qué piensan que va a pasar? ¿Qué se va a aprobar la adopción para parejas del mismo sexo y de repente no va a haber más trabas burocráticas? O peor aún: ¿Piensan que va a haber trabas burocráticas sólo para las parejas heterosexuales y las parejas homosexuales van a adoptar con la misma facilidad que compran caramelos en los kioscos? Es ridículo. Y es ridículo cerrar (y poco informativo) cerrar una editorial burlonamente y plantear el número ilimitado de contrayentes, cuando el proyecto de ley dice "ambos contrayentes" y en ningún momento da lugar a confusiones. Es un discurso triste. Triste, intolerante, obtuso, chato, retrógrada, discriminatorio y del siglo pasado.
Faltaban los fideos, el aborto y estábamos todos.
viernes 26 de febrero de 2010
Educación Sexual
jueves 25 de febrero de 2010
Rasante oscuridad
(!)
miércoles 24 de febrero de 2010
Paaaaaaaa papapapaaaaaaaaaaaaaa nnnnnnnnn

Hoy a la mañana estaba un poco deprimida pensando en circunstancias poco copadas y me di cuenta que:


